Crees que todo estaba bajo control y de repente te das cuenta de que no es así. Una de esas sensaciones que te hacen dudar de todo lo que estaba establecido de tal forma que no había otra opción, o al menos no a simple vista. Empiezan a aflorar sentimientos pasados de un recuerdo incompleto, algo que dejaste atrás y que sabes que nunca deberías terminar, pero que su esencia te arrastra con ello y no te deja continuar en paz. No eres capaz de pensar con claridad, no puedes o no debes ordenar lo que sientes por miedo a no hacerlo como deberías o incluso por añadir algo que sabes que no debe estar ahí.
Hoy es un dia confuso, un dia de amor y ausencia, un dia de rechazo y de añoranza, un dia en el que todo se mezcla en ti pero que exteriormente sigue su curso. Es una lucha interior, entre el deseo y el deber. Cuando te falta de algo, te aferras a lo que tienes, o eso dicen. Puede que no sea del todo justo pero te ayuda a sobrevivir, hasta tal punto que ya no sabes dónde estabas en un principio, te dejas llevar por lo nuevo o mejor dicho, lo reencontrado. Te pierdes en ese mar sin horizonte, no encuentras ningún atisbo de tierra que te permita poner los pies en el suelo y escapar de la confusión. Sabes que debes aparentar aunque no se te dé demasiado bien o tu mundo puede destrozarse en cualquier momento. Tienes que esperar a que el mar se calme, dejar pasar la tormenta y sobretodo, intentar no entrometerte. Es algo muy radical para un ser humano racional, nos movemos por los sentimientos y es lo único que nos mantiene con vida. Aún y así, sabemos lo que nos conviene y en la mayoría de los casos es lo que nos dicta la razón, ignorando ese bultito del pecho, olvidado ya, al que llamábamos corazón.
lunes, 18 de marzo de 2013
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