jueves, 14 de febrero de 2013

Adelante, si puedes.

Hoy es uno de esos días vacíos carentes de esencia. Te levantas por pura rutina y pretendes hacer creer a todos que estás a tope, que tu vida es tan ajetreada que no te queda tiempo para aburrirte, sin embargo, te sientes sola, muy sola. Es verdad lo que dicen, en los peores momentos no habrá nadie allí, tendrás que superarlos por ti mismo y nadie nunca sabrá por lo que pasas. No entiendo como la gente se ha acostumbrado a cohibir los sentimientos que no son muy agradables, es decir, porque mostrar siempre una sonrisa cuando en realidad te cuesta hasta mantener el gesto? Eso es lo que no entiendo. Deberíamos saber expresar lo que sentimos por mucho que se trate de sentimientos solitarios, miedos o tristeza acumulada. Hoy no soy capaz de decirle a la persona que más quiero cuánto la necesito aquí y ahora, ni a mis padres lo mucho que lo siento por todo lo que les estoy haciendo pasar, o a mi mejor amiga que no quiero perderla y me gustaría poder entenderla un poco más, o a mis amigos que en realidad son especiales y no sólo los quiero para irnos de marcha, incluso a mi perra pedirle perdón por no estar ahí como le prometí, o a mi tía por dejarla de lado o a mis compañeros de piso que los he echado de menos y que la rutina sin ellos no sería igual. El caso es que todas estas cosas que no nos atrevemos a decir son las que posiblemente marcarían la diferencia entre un antes y un después y lo peor de todo, es que sabiéndolo, no me atrevo a dar el paso.

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