domingo, 12 de octubre de 2008
Brevemente, mi historia.
Bien, empiezo aquí, aunque no sé si de la mejor manera que sé. La verdad es que nunca, y cuando digo nunca siempre uso el término más amplio de la palabra, me esfuerzo en nada. Siempre hago lo que menos esfuerzo me cuesta y realmente, no me siento precisamente orgullosa de ello. Ahora escribo estas líneas para desahogame un poco, para encontrar, tal vez, a alguna adolescente con problemas como los míos. Y debo añadir, que no es el primer blog que empiezo ni el último, o eso espero. Bien, eso ya da igual. Ahora, sentada frente al portátil de mi mamá, hablando con un par de personas por el msn, bebiendo agua sin parar, y con una mente totalmente bloqueada, intentaré describir cómo me siento. Parece que la adolescencia tenga que ser algo que se desarrolle igual en cada ser humano.Pues no, ya que cada vez soy más consciente de que soy muy distinta de mis compañeras, de que no me preocupan las mismas cosas que a ellas y que, sobretodo, no me da miedo morir. Todo empezó exactamente hace un año y tres meses. Estaba de colonias en verano y conocí a un chico de aquel pueblo por casualidad. Pasé casi una semana con él y sus amigos,viéndonos cada segundo que era posible. Sin darme cuenta me empezó a gustar, pero de una manera que no imaginé, ya que él no se aproximaba ni lo más mínimo a mi prototipo de chico (soy bastante exigente en ese tema). Cuando todo era casi perfecto él se tubo que ir a un campamento que ya tenia reservado desde enero y al que no podía negarse. Cuando se fue caí en una depresión, no podía parar de llorar y todo me daba igual, solo quería ver sus ojos, su sonrisa, quería tenerlo cerca una vez más, solo una más. No tenia hambre, incluso me dolia la barriga cuando comía. Pronto empezé a adelgazarme sin darme cuenta y me gustó. Empezé a centrarme más en el tema de la comida que en cualquier otra cosa, era como si de alguna manera hubiera decidido desahogarme a través de ella. Tenía la sensación de control absoluto y eso me hacía sentir mejor. Seguía amando locamente a ese chico y aún ahora no soy capaz de olvidarme de él, pero pronto perdí el control de mi misma. Volví a casa con unos tres quilos de menos que había adelgazado en dos dias contados y mis padres notaron algo, pero no sospecharon nada. Me puse en internet en busca de las calorías de cada alimento y me lo aprendí hasta el punto de saber calcular cuántas calorías tenía cada plato. Como es natural, en mi casa seguían comiendo normal (o con exceso según se mire) y yo tenía que comer también. Como comprenderéis yo no podía comer, no quería. Tube que caer en la tentación de la comida para que mis padres no estubieran centrados en mi (debo añadir que tube algo de ayuda, pues ese chico se conectó al msn y me confesó que me quería lo cual me produjo una alegría inexplicable). Cuando empezé a engordar ( cuando estas días sin comer y empiezas a comer te engordas quieras o no) no me importó al principio, la verdad es que con ese chico cada vez iba mejor a pesar de lo lejos que nos encontrábamos el uno del otro y eso me hacía sentir muy bien. Entonces, sin explicación, me volví a centrar en la comida y esta vez lo notaron, puesto que me había obsesionado con la práctica de deporte. Me amenazaron con intername si seguía así (mis padres son muy exagerados, en ese día tan solo pesaba 52kg ) y eso me asustó, así que comí otra vez. Cuando les preguntaba si podía hacer dieta me respondían que no lo necesitaba, que solo tenía que vigilar un poco con la comida. Desde entonces, mi vida ha estado llena de altibajos referentes a la comida,pero eso ya lo veréis.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario