Antes de todo, quisiera aclarar que vivir no es algo que realmente me entusiasme. Si pudiera elegir, preferiría no haber existido. Soy una persona muy pesimista y lo tengo todo, menos razones para no serlo. Mientras me dejo calmar por la melodía de ''Boig per tu'', voy pensando en mi vida, de una forma muy egoísta, como siempre. Sí, puede que sea extremadamente egoísta y que nadie me quiera, pero creedme, un día de estos todo habrá terminado, porque sé muy bien que pronto mi vida va a poder conmigo. No creo ni una palabra de lo que me dicen, nadie me quiere aquí, pues lo mínimo que puedo hacer para darles las gracias por haberme soportado hasta ahora es desaparecer definitivamente. Lo hubiera hecho hace tiempo, pero el miedo a no morir de repente me asusta. No le temo a la muerte ni a todo lo que venga detrás, solo me temo a mí misma, me odio de pies a cabeza y no encuentro nada en mí que pueda cambiarlo. Solo deseo ser una adolescente normal, de esas que se pasan el día a carcajadas y que son buenas estudiantes. De esas de las cuales sus madres están orgullosas y se lo demuestran con cariño. De esas que son guapas y delgadas y que la vida siempre les sonríe. No sé, tal vez no sean perfectas, pero se acercan a ello. En cambio yo, no sé ni cómo he logrado llegar aquí. No entiendo el sentido de mi vida y ya estoy harta de que todos me digan que debo creer en algo como Dios o que ya se me pasará, que no me preocupe y que siga adelante. Pero la cuestión es que nadie de los que me rodean sospechan nada de cómo me siento realmente. Lo he estado ocultando durante mucho tiempo, pero ahora ya estoy perdiendo el control de todo y necesitaba contárselo a alguien, aunque éste sea nadie. No me gusta la sangre y soy muy miedosa, sino, ya estaría muerta desangrada. Sí, soy muy fina y algo delicada, eso no me lo quita nadie. Pero, ¿Porqué no puedo ser también normal? No lo entiendo, y no logro encontrar la manera de entenderlo. A veces pienso que me gustaría cambiar mi vida por una de esos niños de África con tal de ser feliz.
Pasan los día y las horas y no avanzo, no cambio en nada. Soy muy caprichosa, egocéntrica y extremadamente egoísta, nadie quiere verme respirar, pero por mi orgullo, sigo aquí aguantando. No sé cómo expresar todo lo que siento, pues cada minuto tengo una idea de mi vida muy distinta a la del minuto anterior. En un segundo puedo sentirme la persona más afortunada del planeta y al siguiente querer morirme ya. No acostumbro a ser exagerada, siempre miro el lado realista de las cosas. Eso me gusta, ya que no me engaño a mí misma ni a los demás.
Mis notas en el colegio han bajado muchísimo y mis padres dicen que es porque estoy acostumbrada a no hacer nada (en cuanto a eso debo decir que tuve problemas en las cervicales y tuve muchos mareos y daños de cabeza, lo cual no me dejó ir al colegio ni seguir las clases por un trimestre, el último del año pasado. Entonces, este año me cuesta muchísimo más concentrarme y no logro sacar ni un excelente como los de antes). Así que aquí estoy, pensando y pensando cómo enfocar todo esto.
Se ha hecho tarde.
viernes, 17 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario